Encabezado de Ficha El Antillano
 

Datos de la historia

Índice de fichas

Azúcar
Introducción al tema
Datos de la historia
De los árabes al mundo
El azúcar promueve la esclavitud y el capital
El impulso imperialista y el azúcar
Auge del binomio Portugal & Holanda
Las facciones burguesas en Inglaterra y el azúcar
Antagonismos entre plantadores británicos y comerciantes de las Trece Colonias
Las destilerías y refinerías en las Trece Colonias
La Ley Azucarera y la Revolución de las Trece Colonias
Las luchas por el dominio del mercado azucarero de Europa
El mercado azucarero británico y la dieta del proletariado inglés
Le sucre de canne
La sociedad colonial de Saint Domingue
Los esclavos de Saint Domingue
Los cimarrones de Saint Domingue
Las rebeliones de esclavos y cimarrones en Saint Domingue y el caso de Mackandal
La esclavitud en Saint Domingue, los abolicionistas franceses y la insurrección de Ogé
Vudú y revolución

África

Alemania

Betances

Ceuta y Melilla

España

Estados Unidos

Imperialismo

Inglaterra

Islamismo

Magnicidio

Opio

 

La caña de azúcar fue cultivada inicialmente, en la remota antigüedad, en lo que hoy se conoce como Nueva Guinea. De ahí, cerca del 8000 ac, parece haberse propagado a lo que hoy se conoce como Las Filipinas y a lo que llamamos hoy la India, y posiblemente al resto de lo que es hoy Indonesia. Aunque aparecen referencias vagas de sustancias endulzantes diferentes a la miel en la literatura de la India (400 - 350 ac), la primera mención conocida de la extracción de una substancia sacarosa de la caña se registra en las crónicas de las incursiones del imperio de Alejandro Magno a India. Allí, Nearkos, uno de sus lugartenientes, reportó haber visto la producción de mieles de una caña sin la intervención de abejas (327 ac).

En el año 500 dc, en el Budagosa, manuscrito hindú sobre la conciencia moral, se registran las primeras referencias claras al proceso mediante el cual el jugo de la caña se convierte, empleando el calor y la evaporación, en una substancia sólida, aunque no necesariamente cristalina.

Entre los siglos cuarto y octavo de esta era, se establecieron importantes centros de producción de azúcar de caña en las regiones del delta del río Indo, y en el delta del Tigris y el Éufrates. La producción de azúcares de la caña se dispersó a través de Persia y se asentó en lo que hoy se conoce como la provincia de Juzestán, en Irán. En el año 627 dc, los cronistas del emperador bizantino Heraclio registran que al éste capturar los palacios del rey persa Kosroes II, cerca de Bagdad, se descubrieron allí abastos de una substancia “de lujo” proveniente del valle de Juzestán, cuya descripción es la del azúcar.

En efecto, las investigaciones sobre el tema delinean dos rutas por las cuales el azúcar llegó a Europa, donde se convirtió, oportunamente, en una mercancía de primer orden en los albores del capitalismo. La primera de esas rutas la estableció el expansionismo árabe musulmán. Se toparon en sus conquistas del valle de Juzestán, durante los siglos 7 y 8 dc, con una extensa agricultura cañera, y con fábricas de extracción del jugo y su concentración en una pasta dulce, principalmente para usos medicinales. Los árabes protegieron y fomentaron esa actividad nativa, y le impusieron un tributo en especie que le producía al califato una extracción de 30 mil libras anuales de azúcar.

De Juzestán, los árabes transportaron la actividad azucarera a Bagdad, y la fueron perfeccionando con nuevas técnicas de concentración y cristalización. Bagdad se convirtió en el centro azucarero del mundo hasta que los árabes instalaron la siembra de caña y la producción de azúcar al Levante. Luego, al llegar a Egipto, es posible que se hallan topado con instalaciones azucareras pre existentes, desde donde sus conquistas las desplazaron por la región septentrional de África. De ahí se dispersó hacia la Península Ibérica, que se convirtió en un principal productor de azúcar para los mercados medievales europeos con base en Génova y Florencia. Los mercaderes de estas ciudades recogían la preciosa mercancía en los puertos de Granada, atravesaban los Pilares de Hércules y la transportaban hacia los puertos atlánticos del norte de Europa.

En el reino moro de Granada, se desarrollaron importantes plantaciones de caña de azúcar, equipadas con innovadores sistemas de canales de riego, así como centros de producción de azúcar en los que se inauguraron técnicas de cristalización que aún sobreviven. Se estima que los moros en la Península llegaron a desarrollar 75,000 cuerdas de sembrados de caña de azúcar. Los azúcares de Málaga, Valencia, Granada y el Algarve suministraron al mercado europeo de esta preciada sustancia durante siglos.

Los arabes fueron los primeros proveedores de azucar para el mercado europeo a traves de Venecia.

Desde sus plantaciones en la Península Ibérica,

los musulmanes distribuían el azúcar a los mercados

de Europa a través de los comerciantes venecianos.

La segunda ruta, la cristiana, se trazó a través de las caravanas comerciales iniciadas por Marco Polo. Eventualmente, los europeos se hicieron de las primeras industrias de producción azucarera mediante sus conquistas en el Levante durante las Cruzadas (después de su conquista de Jerusalem, 1099, hasta su reconquista por Saladino, 1187). Algunas órdenes caballerescas que incursionaron en Palestina y en Siria se apoderaron de plantaciones azucareras establecidas en Acre por los árabes, dándole mayor impulso a su comercio en Europa, esta vez por medio de los comerciantes venecianos, que ya mercadeaban la sustancia de procedencia egipcia. Al regresar de las Cruzadas, los guerreros de la nobleza europea trajeron con ellos un apetito pronunciado por la novedosa especie, de aplicaciones medicinales, considerada ya como un endulzante más fino que la miel de abejas, añadiéndole vigor al mercado azucarero de Europa.

La expulsión de los europeos del Levante desplazó la actividad azucarera de las órdenes caballerescas hacia las islas de Chipre y Creta.

Los nobles europeos se apoderaron de las fabricas de azucar del Cercano Oriente.

La nobleza europea se apoderó del

Levante y de la actividad azucarera

árabe en Siria y Palestina.

Para entonces, ya Sicilia se había convertido en un principal productor azucarero del Mediterráneo. Desde su conquista por los musulmanes en 878, la actividad azucarera se convirtió en su renglón económico más importante. La conquista de la isla por los normandos trajo consigo el deterioro de su economía azucarera, pero sirvió de motor para la "cristianización" del azúcar, con la adopción de esta actividad económica por parte del rey Jaume II de Aragón, desde los comienzos del siglo xiv. A través de los campos de Valencia, se nutrió la ruta hacia las islas del Atlántico que eventualmente Portugal inauguraría en Madeira a finales del siglo xv, y los españoles secundarían en las Islas Canarias.

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