Encabezado de Ficha El Antillano
 

Los esclavos de Saint Domingue

Índice de fichas

Azúcar
Introducción al tema
Datos de la historia
De los árabes al mundo
El azúcar promueve la esclavitud y el capital
El impulso imperialista y el azúcar
Auge del binomio Portugal & Holanda
Las facciones burguesas en Inglaterra y el azúcar
Antagonismos entre plantadores británicos y comerciantes de las Trece Colonias
Las destilerías y refinerías en las Trece Colonias
La Ley Azucarera y la Revolución de las Trece Colonias
Las luchas por el dominio del mercado azucarero de Europa
El mercado azucarero británico y la dieta del proletariado inglés
Le sucre de canne
La sociedad colonial de Saint Domingue
Los esclavos de Saint Domingue
Los cimarrones de Saint Domingue
Las rebeliones de esclavos y cimarrones en Saint Domingue y el caso de Mackandal
La esclavitud en Saint Domingue, los abolicionistas franceses y la insurrección de Ogé
Vudú y revolución

África

Alemania

Betances

Ceuta y Melilla

España

Estados Unidos

Imperialismo

Inglaterra

Islamismo

Magnicidio

Opio

 

Malcolm X hacía la distinción entre los esclavos africanos domésticos y los esclavos del campo. Les asignó a los primeros mayor preparación para dirigir un movimiento de liberación en sus comienzos, como resultado de su mayor desarrollo social y cultural; pero no dejó de recordar que este desarrollo los hacía más parecidos a sus amos. Los esclavos del campo, más hoscos, pero también más decididos y más rebeldes se constituirían en la masa combativa del movimiento de liberación, y eventualmente, sería de su seno que surgiría un liderato más audaz y combativo, que lucharía hasta las últimas consecuencias.

Entre los esclavos de Saint Domingue existía esa división fundamental. Los esclavos domésticos, asignados a las tareas personales de la gran casa del amo, así como a tareas de carácter administrativo, de atención a los establos, de mantentenimiento de los edificios de la plantación, artesanos de todas clases, o trabajadores especializados en los trapiches y en los ingenios, como reparadores y armadores de la maquinaria y de operadores de los sistemas mecánicos de la molienda, o de cocinar el guarapo y de purificar los sólidos producidos por la evaporación, trabajos duros, pero que requerían inteligencia, concentración y capacidad. Cien mil de los quinientos mil esclavos de Saint Domingue eran esclavos domésticos.

Esclavos domesticos.

Los esclavos domésticos, más educados, encargados

de ocupaciones diestras y semidiestras, estarían mejor

preparados para dirigir cualquier movimiento emancipador

en sus primeras etapas.

Los esclavos de campo sólo tenían que blandir el machete en contra de las cañas, deshojarlas, cargarlas en las carretas y seguir cortando, de sol a sol. Cuatrocientos mil seres humanos de descendencia africana, esclavizados y sometidos por los medios más inhumanos a este tipo bestial de trabajo, sólo sabían cortar con el machete.

Esclavos del campo.

Los esclavos del campo, más hoscos,

en caso de una rebelión, serían también

más feroces, decididos y audaces.

Las expectativas de vida de estos hombres era muy corta. Pocos pasaban por mucho los treinta años. Obligados a trabajar durante jornadas extendidas más allá de los límites de tolerancia humana, desprovistos totalmente de asistencia medica, mal alimentados, acuartelados en condiciones infrahumanas, eran considerados más desechables que las reses y los caballos de la plantación. Tal era la economía del sistema esclavista de Saint Domingue de que a pesar de que en el Código Negro se reconocía la humanidad del esclavo africano, para el hacendado era mejor negocio extraerle la mayor cantidad de trabajo en el tiempo más corto al costo más bajo posible, que cuidar de su propiedad y hacerla durar por muchos años.

Los planteros trataban de romperle el espiritu a sus esclavos mediante castigos inhumanos.

Reconociendo que sólo el terror podía mantener

a cientos de miles de hombres y mujeres sometidos

a la esclavitud, los amos desarrollaron una cruel

propensidad a infligir castigos terriblemente inhumanos,

por la más mínima infracción, sobre sus esclavos.

Esto produjo dos consecuencias que a la larga crearon las condiciones para la revolución de los esclavos. La primera es que los hacendados de Saint Domingue tenían que reponer continuamente sus esclavos trabajados hasta la muerte temprana. La población de esclavos de Saint Domingue era mayoritariamente africana, acabados de arrancar de su suelo, con sus memorias de libertad, de sus familias, de sus aldeas y tribus, de sus tierras y sus dioses, muy vivas en su conciencia. Cuentan las crónicas de la época que si es cierto que en la mirada de los esclavos de varias generaciones en cautiverio se captaba la resignación a su condición de servidumbre, entre los recientemente llegados del África se podía detectar en sus ojos la chispa que enciende el odio a las cadenas y al látigo y a los hombres que los obligaban a someterse.

Los planteros de saint Domingue preferian sacarle todo el trabajo posible a sus esclavos en un corto tiempo, recurriendo al terror.

El hacendado de Saint Domingue podía

mantener a los esclavos africanos sometidos

extrayéndoles trabajo hasta llevarlos a la

muerte temprana, y aterrorizándolos con las

crueles consecuencias de intentar resistirse.

La segunda consecuencia es que el hombre blanco en Saint Domingue, conciente de ese odio, y del peligro que implicaba, empleó los métodos más crueles e inhumanos para aterrorizar a esos a quienes temía. La intención de convencerlos de que la insubordinación, la rebeldía y la altivez sólo le causarían dolor y sufrimiento al esclavo se tornó en una repugnante patología sádica del disfrute del poder absoluto del amo sobre sus esclavos. La sociedad de Saint Domingue, cuando comenzara a erupcionar en guerra racial y de clase, no toleraría términos medios.

Este tema prosigue con Los cimarrones de Saint Domingue.

Otras fichas relacionadas:
Le sucre de canne
La sociedad colonial de Saint Domingue
Las rebeliones de esclavos y cimarrones en Saint Domingue y el caso de Mackandal
La esclavitud en Saint Domingue, los abolicionistas franceses y la insurrección de Ogé
Vudú y revolución

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