Encabezado de Ficha El Antillano
 

La Ley Azucarera y la Revolución de las Trece Colonias

Índice de fichas

Azúcar
Introducción al tema
Datos de la historia
De los árabes al mundo
El azúcar promueve la esclavitud y el capital
El impulso imperialista y el azúcar
Auge del binomio Portugal & Holanda
Las facciones burguesas en Inglaterra y el azúcar
Antagonismos entre plantadores británicos y comerciantes de las Trece Colonias
Las destilerías y refinerías en las Trece Colonias
La Ley Azucarera y la Revolución de las Trece Colonias
Las luchas por el dominio del mercado azucarero de Europa
El mercado azucarero británico y la dieta del proletariado inglés
Le sucre de canne
La sociedad colonial de Saint Domingue
Los esclavos de Saint Domingue
Los cimarrones de Saint Domingue
Las rebeliones de esclavos y cimarrones en Saint Domingue y el caso de Mackandal
La esclavitud en Saint Domingue, los abolicionistas franceses y la insurrección de Ogé
Vudú y revolución

África

Alemania

Betances

Ceuta y Melilla

España

Estados Unidos

Imperialismo

Inglaterra

Islamismo

Magnicidio

Opio

 

La Guerra de los Siete Años, cuyo teatro en América del Norte resultó en la expulsión de los franceses de sus posesiones en ese continente, dejó a Gran Bretaña sumida en deudas que no podía pagar (£800,000,000). Las presiones eran enormes, ya que Inglaterra no podía abandonar la financiación de su enorme y costosa armada de guerra, ni de su ejército, piedras angulares en la defensa del imperio en contra de sus rivales europeos.

Con la ayuda de los colonos, Inglatera despojó a Francia de sus territorios entre los Apalaches y el Rio Misisipi.

En América, la Guerra de los Siete Años se escenificó

en los bosques de la frontera y se llamó la Guerra contra

los Indios y Franceses ("French and Indian War").

Al concluir las hostilidades, Inglaterra había expulsado

a Francia de sus territorios al Este del Río Misisipi.

Le quitó también la Florida a España, que recibió de sus

aliados franceses, en compensación por la pérdida, al

territorio francés de Luisiana y la ciudad de Nueva Orleans.

La ampliación de los territorios en América del Norte imponían otros requisitos de seguridad, en contra de las naciones nativas y de los otros imperios europeos, que se traducían en el estacionamiento de 10,000 tropas regulares a través de las nuevas posesiones, y los costos considerables que esto acarreaba, que se calculaba en unas £200,000 anuales.

El levantamiento de algunas naciones nativas dirigidas por el jefe Pontiac en la región de los Grandes Lagos, le enfatizó a los británicos la urgencia de estas medidas.

George Grenville, ministro de finanzas de Londres, no intentó imponerle a las colonias ningún peso en el pago de los intereses sobre la deuda, ni de aportar a la reducción de su principal. Entendió, sin embargo, que los habitantes de las Trece Colonias deberían contribuir a mitigar los costos del estacionamiento de las tropas en los nuevos territorios, ya que esto resultaba también en el beneficio de mayor seguridad para las Colonias, protegiéndolas de cualquier insurrección de las naciones nativas.

George Grenville, ministro de finanzas del Rey Jorge III de Inglaterra.

George Grenville, ministro de finanzas del Rey Jorge III,

intentó suprimiir el comercio marítimo ilegal que sostenía

las economías de las Colonias del Norte y del Centro a expensas

de las de las antillas azucareras británicas y el tesoro de Londres.

Provocó con sus medidas la ira de los colonos, que no tardaron

en rebelarse.

Con ese propósito, aprovechó el vencimiento de la inefectiva Ley de las Mieles (“Sugar and Molasses Act”) en 1763, para proponerle al Parlamento la aprobación de la Ley Azucarera (“Sugar Act”), promulgada el 5 de abril de 1764.

Se hizo claro en todo momento la intención financiera de esta nueva Ley, y se le separó de otros propósitos políticos relacionados con los antagonismos entre los comerciantes de las Trece Colonias y los planteros de las Antillas británicas. Se hizo claro también que, por lo tanto, su aplicación compulsoria sería mucho más estricta, y las consecuencias de su violación mucho más graves.

La nueva Ley —más bien, su aplicación efectiva— causó estragos en una economía colonial que ya se encontraba deprimida. Al elevarse el costo de las mieles, muchas destilerías dejaron de producir, disminuyendo la capacidad de las Trece Colonias de traficar en los mercados de esclavos. Disminuyó considerablemente la circulación de monedas de oro y plata de las colonias francesas, holandesas, españolas y danesas, con las que los comerciantes de norteamerica importaban manufacturas inglesas, a la vez que mantenían una balanza de pagos positiva.

Las protestas no se hicieron esperar. En Rhode Island, asiento principal del tráfico de contrabando, se escenificaron acciones violentas. Comerciantes de Nueva Inglaterra promovieron las inversiones en la manufactura, para sustituir las importaciones de Inglaterra y consolidar un boicot en contra del comercio inglés.

Caricatura representando conflictos entre Inglaterra y sus Trece Colonias.

En esta caricatura se representan las tensiones entre Inglaterra

(apuntando con el arma) y el comerciante de las colonias, con

el bastón levantado, mientras los franceses oran porque revienten

las hostilidades, con la espada en alto para intervenir en contra

del enemigo inglés y a favor de los colonos. Bretaña, ciega, está

a punto de caer en el hoyo. En el fondo, Quebec a la izquierda,

y Boston, en llamas, a la derecha.

Aún no se había articulado el empaque filosófico de los conflictos económicos con el mercantilismo inglés. Las consignas de “No taxation without representation” tendrían que esperar algunos meses, hasta la promulgación de la Ley de Timbres (“Stamp Act”) de 1765 y otras decisiones de Londres que los colonos interpretarían como actos de tiranía. No obstante, el conflicto entre las políticas mercantilistas, que privilegiaban a los planteros británicos y a los mercaderes del azúcar, generaban conflictos antagónicos con las burguesías de las Trece Colonias, que comenzaron a entender la conveniencia de un futuro en conjunto, independiente de Inglaterra.

Caricatura en la que Inglaterra trata de disciplinar a las Trece Colonias.

Inglaterra intenta, a través del Atlántico, de imponer

disciplina a sus colonias rebeldes en América.

Estas páginas tienen un propósito puramente educativo. Empleamos referencias visuales extraídas de diferentes fuentes impresas y del internet. Si usted tiene algún derecho sobre estas referencias que quiera ejercer, cumpliremos con el mismo inmediatamente. Por favor comuníquenos su reclamo a betances@mspr.net. Gracias.