Encabezado de Ficha El Antillano
 

La bota española en Marruecos

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Finalizada la Reconquista en 1492, España mantuvo un impulso expansivo que, además de sus conquistas post colombinas, la llevó a ocupar territorios en el norte de África como puntos de defensa avanzada en contra de cualquier intento musulmán de retomar la ofensiva. El resultado es la ocupación de las plazas de Ceuta y Melilla en la costa septentrional de Marruecos y su conversión y fortalecimiento como presidios militares. Al pasar los siglos, España redefinió estas posesiones como puntos de partida para una política africanista.

España estableció puntos estratégicos

en el Norte de África que pudieran

contener cualquier intento musulmán

de retomar la ofensiva.

Las islas Chafarinas, situadas casi enfrente de la desembocadura del río Mouluya, fueron un fruto más reciente, productos de una política de franca expansión. El archipiélago fue ocupado en 1848, tras la derrota del ejército marroquí por las tropas francesas en la batallas de Isly. Una vez fijada la frontera de Marruecos con la Argelia francesa al otro lado del río Mouluya, España tomó su pequeño botín: apenas una baliza en el sur del Mediterráneo que señalaba nuevas ambiciones imperiales. En sus versiones más calenturientas, los sectores belicistas de las derechas españolas verían a Ceuta y a Melilla como los puntos de partida para el eventual control de Marruecos. Desde entonces, floreció una relación de encanto entre esos sectores de derecha y las posesiones africanas.

Eventualmente, los enclaves de

Ceuta y Melilla se convirtieron en

la punta de lanza de las políticas

africanistas que añoraban la

expansión española en Marruecos.

Las ambiciones africanistas fueron rápidamente enfriadas por Francia e Inglaterra, que tenían sus propias ideas sobre Marruecos. No obstante, el ejército español siguió viéndose envuelto en una serie de refriegas con las cabilas vecinas, lo cual, eventualmente, resultó en incidentes de mayor escala. Irónicamente, más que alcanzarle prestigio a las fuerzas armadas, estas confrontaciones con fuerzas irregulares destaparon, como lo hizo en mayo de 1921 el desastre de Annual, la bochornosa corrupción que corroía las instituciones militares de España, del alto mando hacia abajo.

No se puede olvidar, también, que fue desde Marruecos, con tropas que incluían soldados marroquíes reclutados dentro de las legiones africanas, que Francisco Franco lanzó, en 1936, su guerra fascista en contra de la República de España.

El entonces capitán Francisco Franco,

a la extrema derecha, dirige el fuego de

artillería en una de las guerras de España

en contra de Marruecos.

Desde Marruecos Franco se proyectó

como un líder del Ejército. Desde ahí

lanzó su ofensiva fascista en contra de

la República de España. En la foto,

celebra su victoria con uno de los que

lo ayudaron a imponer su dictadura

sobre los españoles .

Hoy día, Ceuta y Melilla forman el territorio autónomo de España en Marruecos. No obstante, los conflictos con los marroquíes no han cesado por completo. El estado de Marruecos insiste de que se trata de enclaves coloniales que atentan en contra de la soberanía marroquí. Las presiones sobre estos territorios, sin embargo, no provienen solamente del estado marroquí, sino de las poblaciones nativas que el gobierno de España quiere excluir de su dominio africano. Para esos efectos, con el pretexto de imponer controles a la inmigración ilegal a España, ha construido una verja vigilada por la Guardia Civil para impedirle el acceso libre a los habitantes de la región. En más de una ocasión se han suscitado incidentes violentos que han causado la muerte de varios africanos.

Mapa de la ciudad de Melilla.

La doble línea representa el

perímetro vallado del territorio,

que puede verse en las imágenes

de abajo.

Un Guardia Civil vigila el

perímetro para evitar que

algún marroquí acceda a

Melilla.

A un lado de la verja camina una

mujer marroquí. Al otro, Guardias

Civiles vigilan el perímetro.

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