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La deuda impuesta

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El gobierno de Marruecos quedó comprometido a la entrega de la suma de cien millones de pesetas en un plazo de seis meses, en concepto de indemnización por los gastos de guerra, reteniendo España posesión de la ciudad de Tetuán hasta que se saldara la deuda.

El Ejército de España ocupa la ciudad

marroquí de Tetuán.

El pago de la indemnización puso en graves aprietos al tesoro marroquí. El gobierno de Marruecos recurrió a la subida de impuestos, a la petición de ayuda a los notables del país y, finalmente, a la negociación de un préstamo con un grupo de banqueros británicos, que ascendió a más de medio millón de libras esterlinas. Aunque, de todas maneras, después, ya no había mayor margen de maniobra, por lo que España tuvo que flexibilizar su postura y renegociar el restante de la deuda en un nuevo acuerdo firmado el 30 de octubre de 1861.

En virtud del nuevo tratado, España aceptó salir de Tetuán, mientras que Marruecos acordó pagar los 50 millones de pesetas que restaban utilizando el 50% de las ganancias por los derechos de aduanas de los puertos de Marruecos. A tales efectos, las aduanas de ocho ciudades (Tánger, Tetuán, Larache, Rabat, Casablanca, Mazagán, Safi y Mogador) quedaron intervenidas por funcionarios españoles, que se encargaron del control y recaudación de la renta aduanera. Esta intervención se extendió desde 1862 a 1884.

Esta intervención de las aduanas provocó que la soberanía marroquí quedara hipotecada. Al perder ese 50% de ganancias, el gobierno marroquí se vio obligado a aumentar la carga impositiva modificando los impuestos coránicos tradicionales. La modificación de la tradición coránica provocó el descontento de los ulemas, contribuyendo a deslegitimar la autoridad del sultán.

En definitiva, los negociadores españoles de aquel pacto hurgaron en todas las heridas posibles de un país humillado por la derrota: el pago en metálico, la cesión territorial, las ventajas comerciales y la penetración religiosa, la cual ocurrió con la obligación del tratado de que el sultán le diera protección a los misioneros católicos españoles.

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