Encabezado de Ficha El Antillano
 

Primera Guerra del Opio, Parte II

Índice de fichas

Opio
La planta y sus características
Del neolítico al antiguo Egipto
En las antiguas Grecia y Roma
Del siglo VII d.C. al siglo XIV d.C.
Del siglo XVI a las colonias norteamericanas
Del siglo XVII d.C. al siglo XVIII d.C.
Primera mitad del siglo XIX
Segunda mitad del siglo XIX
Principios del siglo XX
1914-1948
1950-1978
Primera Guerra del Opio, Parte I
Primera Guerra del Opio, Parte II
Segunda Guerra del Opio
¿Para qué se utilizaban el opio y sus derivados?
Efectos de los opiáceos
Sus derivados y cómo se obtiene

África

Alemania

Azúcar

Betances

Ceuta y Melilla

España

Estados Unidos

Imperialismo

Inglaterra

Islamismo

Magnicidio

 

El opio para usos medicinales comenzó a ser producido en China para finales del siglo XV. Era utilizado para tratar la disentería, el cólera y otras enfermedades. No fue hasta el siglo XVIII que se conoció del uso recreacional del opio para ser fumado. La dinastía, para ese momento, era la Ching, establecida por Manchus de Manchuria, que, en el 1644, había reemplazado a la dinastía Ming.

Los Ching, decendientes de los tártaros, apreciaban la civilizacion china, y adoptaron una actitud conciliadora hacia sus sujetos. Sin embargo, ellos no permitían el matrimonio con chinos, ya que se daban cuenta que sólo su diferencia en sangre los mantenía a salvo de ser asimilados en la gran masa china. Gradualmente, los Manchús se convirtieron en chinos tanto por sus actitudes como por sus costumbres, si no por su sangre. Los emperadores Manchú fueron muy exitosos. El reinado de Chien-lung (1736-1795) fue un período de gran expansión, en el que conquistaron a Turkestán, Burma y Tibet. Para finales del siglo XVIII, el poder de la dinastía se extendía hasta Nepal.

En el 1729, el gobierno imperial de China, preocupado por los efectos debilitantes en los usuarios, prohibió la venta del opio mezclado con tabaco, y condenó las casas para fumar opio. En China, vender opio para fumar era clasificado como robar y como intento de asesinato. Era castigado con el destierro o la muerte, según Joshua Rowntree en “The Imperial Drug Trade”, publicado en Londres en 1905. Esto no detuvo a Inglaterra, que había estado desplazando a Holanda y a Portugal, sus rivales pre-capitalistas, del control del comercio del opio, de continuar su marcha hacia su objetivo final: expandir el mercado del opio en China. Mientras el gobierno de China tomaba todas las medidas para eliminar el comercio de opio, Inglaterra hacía todo lo posible por incrementarlo. Sus medidas predilectas eran la corrupción de los oficiales portuarios del Imperio Chino y el soborno de jueces imperiales y policías. En fin, la creación de un bajo mundo corrupto acoplado a los intereses del comercio británico.

Gran parte del opio de la época se cultivaba y manufacturaba en India (sometida a la Corona Inglesa). Inglaterra prohibía el consumo del opio en India, pero los comerciantes ingleses tenían mano libre para trazar rutas hacia China e inundar sus ciudades con el estupefaciente, cuya demanda adquiría dimensiones fabulosas. Carlos Marx consideró el monopolio británico de los cultivos la producción del opio en India y su captura por la fuerza del mercado chino como una de las formas de acumulación originaria de capital, que sirvieron de base para financiar la expansión industrial británica y su hegemonía sobre el comercio mundial.

Pesaje de opio destinado a China, producido en una

fábrica del gobierno inglés en India.

La East India Company de Inglaterra sostuvo tres guerras contra China sólo para asegurar su derecho exclusivo a vender allí el opio de India, sobre el cual tenía un monopolio. Esas guerras fueron las primeras guerras motivadas por el comercio de drogas, y su único propósito fue derrotar las iniciativas de gobernantes imperiales que ponían la salud del pueblo por encima de los sobornos y las prebendas.

Las ventas de opio habían subido gradualmente de 2,330 arcas en 1788 a 4,968 arcas en 1810. Una vez el gobierno británico alcanzó el monopolio, impulsaron las ventas a unas 17,257 arcas en 1835, las cuales sumaban a millones de libras esterlinas.

 

 

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